La Fundación IPNA está integrada por un grupo de
profesionales, docentes y no docentes que trabaja desde hace más de 20 años sobre la premisa de que
una sociedad
inclusiva es posible.
En 1987 un grupo de personas se convocaron para comenzar a delinear un
proyecto que diera respuesta a la situación de vulnerabilidad de la población con
discapacidad en Argentina. Cada uno de ellos estaba vinculado con la propuesta por distintos motivos
de índole familiar, personal o profesional, pero en todos predominaba el interés común por la
temática y la convicción de trabajar en pos de los derechos de una de las poblaciones más
vulnerables.
Así es como al poco tiempo nació el Instituto Psicopedagógico de Nivelación
Aranguren (IPNA), dedicado a la atención integral de niños y jóvenes con discapacidad
intelectual.
Desde sus comienzos, la institución apuntó fuertemente a la vinculación con
las familias de los concurrentes, trabajando alrededor de sus historias y proponiendo abordajes
terapéuticos de acuerdo a cada una de ellas. A través de esta comunicación frecuente con las
familias, gran parte de ellas provenientes de contextos sociales vulnerables, se pudo comenzar a
advertir cómo la discapacidad estaba íntimamente ligada a situaciones de pobreza. La falta de
información, el desconocimiento, la persistencia de tabúes y prejuicios provocan situaciones de
exclusión que marginan a las personas con discapacidad de la vida en sociedad e impiden su acceso a
los derechos que les corresponden.
En base a esta problemática, la institución
comenzó a
trabajar y diseñar propuestas de acciones hacia la comunidad, con el objetivo principal de comenzar
a revertir estas situaciones de desinformación y desconocimiento, principalmente en los contextos
afectados por la pobreza. Así fue como se ampliaron los objetivos institucionales y la organización
se constituyó como Fundación IPNA.
Desde entonces, los proyectos y programas que ejecutamos
apuntan a la promoción de los derechos de las personas con discapacidad, trabajando para el
desarrollo social comunitario a través de programas de prevención primaria de la salud y la
detección precoz de la discapacidad y, por otro lado, generando propuestas culturales que den voz y
protagonismo a la población con discapacidad. |